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Cómo ayudar a Haidar

El Gobierno español debe exigir a Marruecos un cambio de actitud con la
activista saharaui

El País - 25/11/2009

La situación en que se encuentra la activista saharaui Aminatou Haidar en el
aeropuerto de Lanzarote, al que llegó tras ser privada de su pasaporte
marroquí e impedida de entrar en El Aaiún, su ciudad natal y en la que
residen su madre y dos de sus hijos, es de la entera responsabilidad del
Gobierno de Marruecos. Corresponde a este Gobierno resolverla y es difícil
concebir otra forma de hacerlo que no sea devolviendo el pasaporte y no
impidiendo la libre entrada a su territorio a alguien que, aunque defienda
ideas que no gustan a las autoridades, lo hace pacíficamente y al amparo de
los códigos de derechos humanos.

Al Gobierno español le corresponde no hacerse cómplice de un acto
autoritario y arbitrario como el que ha cometido el Gobierno marroquí con
Aminatou Haidar. Y no está claro que no lo haga si su actuación se limita a
impedirle que intente de nuevo volver a El Aaiún, alegando que carece de
pasaporte cuando esa carencia no impidió su entrada en territorio español, y
a ofrecerle la posibilidad de acogerse al Estatuto del Refugiado, lo que, al
margen de las buenas intenciones, haría el juego al Gobierno marroquí. La
cuestión es que Haidar no desea permanecer en territorio español en contra
de su voluntad, ni tampoco quiere acogerse al Estatuto del Refugiado. Y que
esa situación la ha llevado a una huelga de hambre que, además de poner en
riesgo su salud, agrava un problema que Marruecos ha sabido trasladar a
España con una facilidad pasmosa.

La posición del Gobierno español es delicada y cada vez más incómoda. No
bastan las buenas intenciones ni que el ministro Moratinos reconozca "la
legítima posición" del pueblo saharaui y se defienda de ser "pro marroquí".
Son los hechos los que cuentan, y en este caso lo que se echa en falta es
una actuación de la diplomacia española -todo lo prudente que se quiera,
pero firme-, para requerir a Marruecos que reconsidere su actitud y no
supedite los derechos fundamentales de las personas a razones
administrativas como las alegadas -escribir Sáhara Occidental en lugar de
Marruecos en la ficha de entrada- para impedir la vuelta de Haidar a su
ciudad. Si España, como la ONU, no reconoce que el Sáhara Occidental sea
marroquí, no se comprende la facilidad con que ha aceptado esas razones
administrativas alegadas por Marruecos al tiempo que rechaza las de la
activista saharaui para intentar viajar de nuevo a El Aaiún